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Ecoespaña |
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SILLAS |
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HECHOS
Las sillas con la tapicería rota y los muebles viejos suelen abandonarse en los vertederos, en los descampados o en la calle. Por desgracia es más caro reparar una silla o llevarla al tapicero que comprarse una nueva. Esta situación no estimula las iniciativas para diseñar muebles que se puedan reutilizar. Las sillas deberían tener tapicerías extraíbles y lavables, así como rellenos reemplazables. En muchos países en vías de desarrollo el caucho de los neumáticos se corta en tiras y se amolda a un asiento, y lo mismo se hace con la caña o materiales semejantes. REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLARNo se deje tentar por los muebles que parecen de gran calidad, pero que necesitan cuidados muy complicados para su mantenimiento (tapicerías no extraíbles, por ejemplo), a la larga se sumarán a la lista de residuos. No compre sillas hechas con madera tropical (si no proviene de explotaciones sostenibles), de hacerlo apoyaría a una industria que destruye el medio ambiente. Si tiene un presupuesto ajustado, busque en las tiendas de segunda mano o intente renovar sus sillas pintándolas de otro color. Cuando una silla de bambú o caña se rompe puede conseguir material para su reparación en tiendas de bricolaje o llevarla a un taller de restauración. Quizá tampoco sea necesario gastarse una fortuna en la reparación, usted mismo puede confeccionar unos cojines que disimulen el deterioro de las sillas, o fundas que protejan sus sofás. Cuando se quiera deshacer de algún mueble, dónelo a alguna residencia de ancianos o a una organización benéfica, siempre necesitan cosas. Algunos ayuntamientos tienen un servicio de recogida de muebles usados. No prenda fuego a los muebles con rellenos de espuma, generan gases tóxicos. (Extraído de la parte III del libro REDUCIR, REUTILIZAR, RECICLAR de Jan McHarry) |